domingo, 17 de enero de 2016











Que así sea




Que sea por ese sentimiento

que une a las personas

por el cual hoy estas inmerso

en la totalidad del alma,

que la penumbra no ensombrezca

tu elixir de vida plena,

que la magia hilvane con sus hilos

de plata el azul que hay en ti,

que la grandeza sobresalga

y reviva tu voz,

tus ganas de salir al nuevo sol,

y que la noche meza sobre

sus hombros los sueños

que te acompañan cada madrugada,

que tus deseos no sean agua

y tus palabras nunca jamás

sean calladas

que seas líder en manada

y tus alas no permitas cortarlas,

y si un día la vida te llama

que sea con fe en el regreso

desviste tus prisas

que se ilumine de bondad

tu mirada y,

que la transparencia

sea el pilar de tu honor

y, si amas a pesar de las circunstancias

que sea con el alma









Dicen,

que cuando la luna

no se deja ver en los cielos,

es porque en algún sitio

de nuestro planeta

está naciendo un nuevo pájaro,

y la luna no se ausenta

sólo asiste a ese instante inmenso...



Sí has visto volar

sobre los cerezos

alas impulsadas

por el viento

reconocerás su aroma

y sabrás que el río

se hecho volar




preguntarás callado

que ha sido de ese sueño

hacia donde volaron las gaviotas

en que párramo

anclaron las caricias

y, las respuestas

estarán a la espera de ti


Contemplarás en silencio

el ocre intenso del crepúsculo,

y verás desfilar las horas

con el puño aferrado

al naufragio interno

Muchacha



Y llegaste a mí

como una vela

en la escarcha

con tu luz dorada de trino,

despertaste mis ansias

de alondra,

y remontaron mis alas

de lluvia blanca

¡Oh, muchacha!

de desorbitados cabellos

fundiste en mí el deseo

de enarbolar el río

¡Oh, tu díafana figura!

Sacudiste, remenbraste

al último jilguero

¡Oh, prisioneros mis sueños!

¡Cuán inmenso ven tus ojos!

¡Cuántos, sucumbieron en tu boca!

¡Oh el camino!

¡Cúan grande es el destino,

cúan infinita su historia!

¡Mira mis pasos, míralos,

y sigue sus huellas!

Y, verás que juntos

conviven el mar

y el eterno río

viernes, 15 de enero de 2016

Una tregua en el tiempo


-Extraño es perderse en la inseparable soledad y en el sonido de mi voz fugitiva, en un mundo cubierto de gente a mi alrededor, de puertas y manparas que se abren y cierran a mi andar, más el crepúsculo me invitar a nadar en él, en los atardeceres de mi mente, pereciendo en su inagotable inmensidad.

-¿Cuán desacelerado debe ser el ritmo para regresar, que misterios aguardan las oscuras aguas del río?

-¿Cuál es la urgencia que exige mi inefable presencia?

-¿Por qué no desfallecer en silencio, una partida unitaria de suspiros ahogados, para despertar a la felicidad del libre vuelo?

-Prejuicios, limitantes prejuicios, que encadenan mi alma a la mortalidad.

-A veces sonrío en la búsqueda del gesto armonioso de otras bocas, otros rostros, ellas, ellos, las miro y consulto expectante  -¿qué las lleva a manifestarse, y, por qué no?

- La media mañana me ahoga con su insistencia, sus voces, sus miedos acorralados, los gemidos, de  llantos anteriores, todo lo percibo, todo...

-Incineré en el cuenco del olvido los ayeres, y, me incliné sutilmente para verlos arder, una copa de vino se negaba a consumirse mientras las llamas perpetuaban en el aire.

-Una mirada se consumía lenta y profana, sus pupilas, impregnadas de sabor a instantes, vidas que se perdían entre una densa capa de color gris, casi negra.

-¡No me permitas odiarte! - lo grité tantas veces, que el alba amanece infraganti como ánima prisionera.

-Y, el sol, él, sólo escucha y calla, porque sus palabras perdieron fuerzas cuando se fugaron hacia la humedad de la lluvia, que las arrastró con su equipaje de plata.

-Creer en figuras geométricas, sólo nos hace añorar lo no vivido, figuras circulares que sólo ruedan y ruedan  retornando a la vacuidad de la nada.

-Soñar con un despertar cubierto de círculos, es augurio de felicidad, -¿lo sabes?- pequeños y grandes círculos que se unen generando vida y, nuevos círculos moldean y forman la redondez de la cabeza, (dentro una mente infinita y circular) y un rostro que nos identifica, en unión con el amor perpetuador de ese maravilloso e insuperable acto anterior, en el infinito círculo de la vida.

- Abrimos nuestros circulares ojos a la circular tierra, y, todo se mueve, menos tú y yo, ambos, sin ti y sin mi...

-Aún así las arenas aceleran sus granos, y nos perdemos sin ser.

-¿Acaso tiene, color definido el camino, o la distancia de las palabras?

-¿Y, si las uniéramos, formando nuevas a su semejanza?

-¿De qué color se vistieron las retinas, que nueva imagen reflejan?

-Será tal vez, una tonalidad tenue, -¿sin nombre?, -intenso, cómo el canto majestuoso y migratorio de las golondrinas.

-Por la tarde, me visitó el río, me ubicó en su orilla, sus aguas marrones, cubiertas de crecida, hablaban, de versos e historias de amores nuevos...

-Aguas marrones, marrones como la tierra que nos sostiene conteniéndonos, a través... (para qué caer en la redundancia)

-No se distinguen las piedras de sus orillas, mojadas sus faldas como pupilas.

-Va cayendo la noche y la luna mensajera se pintó de blanco para besar sus aguas, y nadar en tus cielos, todo permanece...